lunes, 22 de febrero de 2016

EL TIGUERE, FENOMENO SOCIOLOGICO

Cuando  se habla de EDUCACION, son muchos los que se quedan en el ámbito escolar, ignorando que la sociedad es un factor con un tremendo, sino espantoso poder para modelar conductas, imponer modas, criterios, gustos, y, lamentablemente, los productos que oferta al mercado no son de la mejor cosecha. 

La familia, que por lo general ignora esta realidad, entiende, erròneamente que la escuela basta para dar la educacion que entiende requieren sus hijos, ignorando que la misma escuela sucumbe bajo el peso de la admòsfera social y que apenas logra instruir a los estudiantes que le confìan.

El tigueraje es  una carrera que forma la sociedad  como consecuencia directa de abismales diferencias sociales. Es una manifestaciòn del cáncer social que se genera cuando la célula familiar no puede respirar.

El ente social que en Dominicana llamamos tìguere, es un ejemplar de dos patas, formado en las selvas citadinas y conocido popularmente como tìguere.

Este personaje es un sociòlogo empìrico y, por demás, inteligente y ambicioso. 

Observador excelente, ha estado observando el juego social desde las gradas y rápidamente se dio cuenta de que no era un juego lìmpio; que estaba arreglado en todas sus partes, y el que repartìa las cartas siempre guardaba mas de un haz entre las mangas; en tanto que el ''árbitro'', antes de tomar cualquier decisiòn leìa los papelitos que disimuladamente le hacìan llegar. Dentro de ese  esquema, solo un milagro le permitirìa alcanzar uno de los premios gordos.

Pero él no estaba para esperar milagros. Para esperar milagros estaban los chicos buenos, educaditos y destinados a desempeñar los papeles secundarios si eran capaces de ganarse el aprecio de las estrellas.

Su agudeza le ha permitido apreciar la importancia de un arma singular: la apariencia; la cual  emplea ventajosamente en sus afanes por prevalecer. Personalmente ha visto la importancia de la apariencia en distintos escenarios...  Cuando la policìa busca aquien llevar;  cuando se establecen controles de entrada, cuando los padres determinan la valìa del enamorado de la hija; cuando se procura algùn empleo o servicio...

El tìguere sabe que no puede competir en el  escenario preparado por los que hacen las reglas, por lo que crea las suyas propias, asì como su propio juego, estrategia que lo llevará a enfrentamientos terribles, en una especie de tierra de nadie, en la cual él saldrá vencedor en algunos lances, y,perdedor en otros; muchas veces, con dolorosas consecuencias; porque de repente, los dueños del juego se han dado cuenta  que alguien fuera de su nùcleo, inexplicablemente se está sentando frente a ellos, en la misma mesa; demandando los mismos servicios, y disfrutando de privilegios reservados en exclusiva.

La inesperada competencia  resulta molesta, y obliga  tìguere a moverse con la astucia, flexibilidad y cuidado de un felino. Un paso en falso puede resultar fatal.

Las mujeres, por su parte, son locas con sus  tigres, porque han estado estudiando a los hombres desde que los siglos se movìan entre las brumas del tiempo, y conocen y han aprendido mùltiples maneras de aprovechar los defectos y virtudes de la parte áspera de la naranja. Están conscientes de la peligrosidad del tìguere, y de su disposiciòn a nadar en aguas cenagosas. Conocen la fuerza que aporta la ambiciòn y el incontenible deseo de ocupar posiciones que normalmente le están vedadas, y decide apostar a su tigre, sorprendiendo a parientes, amigos ymaestros, porque están convencidas de que su tiguere podrá, con su natural audacia, ingenio y valor, arribar a estratos donde jamás soñarìan en llegar los buenos y educados chicos que hacen filas para optar por papeles secundarios, confiadas en que con sus talentos de mujer podrán cabalgar sobre el lomo de la fiera, hasta que esta aprenda a dejarse guiar, y, finalmente, comer en las manos de la mujer que le domeñò. Como se ve, no es que esté tan loca.

Pròxima entrega, CAMBIOS EN LA  ESCUELA.

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